Alimentos orientales y otras culturas

Alimentos orientales y otras culturas

Hola otra vez. En el teclado Ana y en el día de hoy voy a hablar de Alimentos orientales y otras culturas

Martes 24.07.2018

A nuestras mesas ha llegado comida de otras culturas. Laura González, responsable de nutrición y salud de Nestlé, ahonda en aquellos que han entrado más fuerte tras el alfabeto de la nutrición: el miso, el tempé, el tofu, el sushi o el kéfir son apuestas fuertes que se han puesto de moda, cuyas propiedades hay que conocer bien para su integración en nuestra dieta de forma saludable.

Soja. Controversia en su consumo: ¿superalimento o alimento que produce efectos no deseados?

La soja es una leguminosa popular entre la población asiática. Aunque también es consumida por la población europea como leguminosa, su ingesta aporta beneficios para la salud. A pesar de que los medios de comunicación o personas influyentes exageran sus beneficios (como el que cura el cáncer) o inculcan advertencias sobre los supuestos riesgos (como el hecho de que provoque cáncer de mama o tenga efectos hormonales asociados a su consumo), apunta Laura. González.

SOJA, NI PANACEA NI VENENO

Como cualquier otra leguminosa, es rica en fibra y contiene antioxidantes, aunque a diferencia de los que se consumen en nuestro medio, como las lentejas, los garbanzos o las judías, es rica en grasas poliinsaturadas. Es un mito que la soja, por su consumo de isoflavonas, puede provocar cáncer de mama. En 2014, el Instituto Americano de Investigación del Cáncer desmintió este informe, recuerda la nutricionista.

También se ha extendido que el consumo de soja provoca el crecimiento de los senos en los bebés o que afecta la función reproductiva, inmunitaria o neurocognitiva. Dicho esto, varias publicaciones y organizaciones como la Asociación Estadounidense de Pediatría indican que no existe evidencia concluyente de que las isoflavonas de soja tengan un efecto negativo preocupante en los humanos.

Es decir, no afecta el desarrollo, la reproducción ni la función endocrina. No obstante, la recomendación general es consumir todo tipo de legumbres pero especialmente las utilizadas tradicionalmente en nuestro entorno cultural y gastronómico y que son fundamentales en la dieta mediterránea, añade el experto, que repasa una serie de estos alimentos.

Miso

Es un condimento originario de China y Japón. Es una pasta aromática elaborada a base de soja, sola o acompañada de algunos cereales como arroz, cebada o centeno. Para su elaboración se cuece la soja con el cereal elegido, se le incorpora una seta, se le agrega sal y luego se deja fermentar. La intensidad de su sabor depende del cereal elegido para la mezcla y del tiempo que lo dejamos fermentar.

Tiene todas las propiedades de la soja y los beneficios de la soja fermentada. Sin embargo, se debe tener en cuenta su alto contenido en sal, por lo que no se debe agregar más sal al plato y no es un producto recomendado para quienes padecen hipertensión. Su uso más común es preparar sopas (por ejemplo la famosa sopa de miso). También se puede utilizar como condimento para otros platos.

Tempé

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Es un producto de origen oriental procedente de la fermentación de la soja, cocido mediante una seta.

Como cualquier leguminosa, es rica en proteínas, vitaminas y rica en fibra. La fermentación de legumbres puede reducir la cantidad de fibra en algunas. El tempe, al ser de origen vegetal, se utiliza mucho en las dietas de los vegetarianos. Aporta diferentes texturas y presentaciones a las legumbres que normalmente se consumen en nuestro entorno.

Es apta para celíacos porque no contiene gluten y con ella se pueden hacer muchas recetas diferentes. Simplemente córtelo en cubos para ensaladas o para hacer brochetas. También se puede cortar en rodajas o sofreír para acompañar otros platos como carnes de verduras, para hacer bocadillos o simplemente cocido con verduras y arroz. Tiene forma de bloque o tarta; su sabor es dulce, como si fuera levadura, nueces o pan recién hecho. Todo depende de cómo se cocine.

tofu

Es el derivado de la soja que mejor conocemos. Tiene su origen en China y es una preparación a base de soja remojada, que también ha sido triturada, filtrada con un coagulante que suele ser sulfato de calcio, cloruro de magnesio o cloruro de calcio. No tiene las mismas propiedades que los alimentos fermentados ya que aunque durante su preparación se produce la fermentación en el producto final y no hay bacterias vivas presentes.

Es muy utilizado en dietas vegetarianas porque su textura es similar a la de la carne. Y como cualquier preparación a base de soja, es rica en proteínas y minerales. Es bastante fácil de digerir y usar. Su forma de bloque permite picarlo de diferentes formas y su sabor neutro permite su uso en multitud de platos.

Sushi

Platos típicos de la cocina japonesa, actualmente muy apreciados en el mundo. Es un plato muy sencillo pero a la vez muy elaborado con un importante aporte nutricional, gracias a sus ingredientes principales: el arroz, que se aliña con vinagre, pescado o marisco crudo, verduras y alga nori. El sushi combina alimentos ricos en vitaminas (vitaminas del grupo A, B, C, E), minerales como yodo, hierro, calcio, fósforo, ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y omega 6 y proteínas.

El aporte calórico dependerá de la cantidad de arroz y no contienen gluten, se prepara envolviendo el pescado y el arroz con algas en forma de rollo que luego se corta en porciones más pequeñas, generalmente a modo de bocado. Si se preparan en forma de albóndiga con arroz y pescado, se les llama nigiri. Esta preparación suele ir acompañada de salsa de soja muy rica en sal.

Kéfir

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También es un producto fermentado pero poco conocido. Originario de Europa del Este. Se fermenta con bacterias y levadura, se parece bastante al yogur y se puede preparar con agua o leche agregando bolas blancas conocidas como nódulos de kéfir.

Si está hecho de leche, los azúcares mismos fermentan, pero si está hecho con agua, se debe agregar algún tipo de azúcar para lograr la fermentación. La fermentación final reduce los niveles de lactosa, cuando el kéfir se elabora con leche, por lo que puede ser adecuado para algunas personas con intolerancia a la lactosa que no son muy sensibles.

Sin embargo, el kéfir de agua no contiene lactosa, es un alimento de fácil digestión que favorece la regeneración de la flora intestinal. Por lo general, se puede tomar solo, pero también se puede combinar con frutas, granos y semillas.

¿Es una moda?

Muchos de estos alimentos fermentados existen desde hace cientos de años. El proceso de fermentación aumenta la acidez y hace que la comida se conserve por más tiempo. Los beneficios de los alimentos fermentados son muy variados y dependen de qué alimento sea y qué ingredientes se agreguen durante el proceso. Además de ser un excelente método de conservación y dar a los alimentos un sabor intenso y característico, las bacterias vivas que contienen pueden contribuir al establecimiento de una flora intestinal sana que compita con otras que no lo son.

Estamos acostumbrados a comer las legumbres que nos marca la dieta mediterránea pero en nuestros platos se están abriendo paso nuevos alimentos que completan esta dieta introduciendo un matiz oriental y novedoso. El Abecedario de la Nutrición nos informa sobre ellos

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