ANIBES El lugar de residencia tiene una influencia limitada en

ANIBES: El lugar de residencia tiene una influencia limitada en la elección de la comida.

Hola de nuevo. Soy Ana y hoy te hablaré de ANIBES: El lugar de residencia tiene una influencia limitada en la elección de la comida.

ANIBES (Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España) se centra ahora en una nueva investigación coordinada por la Fundación Española de la Nutrición (PANTANO) y publicado en la revista científica «Nutrients».

El objetivo, señala el estudio, es describir la influencia del lugar de residencia y el tamaño del hábitat en la ingesta de grupos de alimentos.

La muestra estuvo formada por 2009 personas (50,4% hombres y 49,6% mujeres) residentes en España (excepto Ceuta y Melilla) de entre 9 y 75 años que viven en municipios de más de 2.000 habitantes en un hábitat urbano, semiurbano y rural.

Se distribuyó en nueve áreas geográficas: noreste, noroeste, centro-norte, centro, este o este, sur, Canarias y las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona.

ANIBES

Durante tres días, proporcionaron información sobre el consumo de alimentos y bebidas en un registro dietético y compararon el sexo, la edad, las áreas geográficas y el tamaño de la población del hábitat.

Los alimentos y bebidas se organizaron en 16 grupos de alimentos (cereales; verduras; frutas; aceites y otras grasas; leche y productos lácteos; pescado y mariscos; carnes; huevos; legumbres; azúcar y dulces; bocadillos; comidas preparadas; salsas y condimentos; bebidas bebidas no alcohólicas; bebidas alcohólicas y complementos alimenticios).

“Los resultados de este nuevo trabajo científico muestran que los factores socioeconómicos compuestos por el lugar de residencia y el tamaño del hábitat tienen una influencia limitada en la elección de los grupos de alimentos y bebidas en la población de ANIBES, lo que podría interpretarse como una cierta globalización del ‘La accesibilidad alimentaria, aunque se han observado excepciones puntuales para determinados grupos de edad y sexos ”, explica en un comunicado el presidente de la FEN, Gregorio Varela.

«Sin embargo», añade, «es fundamental reconocer que existen otras variables socioeconómicas relevantes y se necesitan más estudios para seguir midiendo y sondeando la carga de estas influencias a fin de desarrollar políticas e intervenciones de salud pública eficaces y eficientes».

Resultados en niños (de 9 a 12 años)

Los resultados mostraron que los niños que vivían en el este de España bebían muchos más refrescos que los que vivían en las regiones del noroeste. Además, aunque se observaron niveles de ingesta más elevados en los niños de Canarias, estos valores no fueron significativos.

Los niños que viven en áreas urbanas y semiurbanas consumen cantidades significativamente más altas de carne y productos cárnicos que los de las áreas rurales, con 171,1 y 177,1 gramos / día, respectivamente.

Además, consumen más leche y productos lácteos que los de las zonas rurales. «Sorprendentemente, no encontramos diferencias en la ingesta de grupos de alimentos entre las niñas, independientemente del hábitat», señala la investigación.

Resultados en adolescentes (de 13 a 17 años)

No existen diferencias significativas en el consumo de ninguno de los grupos de alimentos estudiados, ni en las distintas áreas geográficas.

Sin embargo, cuando estudiamos el tamaño del hábitat, encontramos que las adolescentes que viven en áreas rurales tenían una ingesta significativamente menor de comidas preparadas que las de las áreas semiurbanas, indica la investigación.

Además, los datos muestran que los niños de las zonas rurales consumen muchos más cereales y granos (203,1 gramos / día) que sus compañeros de las zonas urbanas (160,8 gramos / día).

ANIBES

Resultados en adultos (18 a 64 años)

Los hombres que vivían en el sur de España tenían un consumo de bocadillos significativamente mayor que los que vivían en Madrid y el noroeste.

La ingesta de azúcar y dulces fue significativamente mayor para los hombres que vivían en el noroeste que para los del sur. También es de destacar que el consumo de carne entre los hombres que viven en la zona centro-norte fue significativamente más alto que el consumo de los del noroeste.

Del mismo modo, en el estudio ANIBES, se observa una ingesta de huevos significativamente mayor entre los hombres del centro de España que entre los que viven en las zonas orientales. Sin embargo, los hombres que vivían en la zona anterior tenían un consumo de leche y lácteos significativamente menor que los de Madrid.

En el grupo de mujeres, se observó que la ingesta de grasas y aceites fue significativamente mayor en las mujeres del sur que en las que vivían en las zonas de Canarias, centro, este, Madrid (área metropolitana) y noroeste.

Aunque el consumo de aperitivo en mujeres residentes en Madrid y Canarias fue inferior al de las mujeres residentes en la zona este.

Por otro lado, hay que señalar que la ingesta de bebidas alcohólicas fue significativamente menor entre las mujeres que vivían en Barcelona que entre las que vivían en las regiones centro, este o sur de la península.

Los refrescos se consumían principalmente entre las mujeres que vivían en el noroeste y el sur, en comparación con las que vivían en las áreas orientales.

ANIBES

Personas mayores (65 a 75 años)

Cuando se analizó la ingesta de grupos de alimentos de la población masculina de mayor edad en el estudio ANIBES, se encontró un consumo de huevos significativamente mayor entre los que viven en el centro-norte que entre los que viven en las áreas del noreste.

Además, la ingesta de verduras del primer grupo fue superior a la de los hombres mayores del Sur.

Las mujeres mayores del sur de España consumían más aceites y grasas que las de las Islas Canarias. Asimismo, el consumo de huevos fue mayor que en la zona este.

Por último, la ingesta de grupos de verduras fue menor entre las mujeres de las áreas metropolitanas del sur y en Madrid en comparación con las que vivían en las localidades del norte del centro de España.

Vivir en un lugar u otro y el tamaño del mismo “tienen una influencia limitada” a la hora de elegir diferentes grupos de alimentos en la dieta de la población española, aunque existen excepciones específicas para algunos grupos de género y edad. Esta es la principal conclusión de un nuevo trabajo del estudio ANIBES.

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