Del jardin al plato flores comestibles

Del jardín al plato: flores comestibles

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En la conquista del paladar humano, cada vez más cocineros optan por mezclar tradición y vanguardia incluida flores comestibles en diferentes platos como ensaladas, risottos y postres. Hay muchas flores que destacan por su sabor, entre ellas lavanda, hibisco, saúco, cítricos como naranja o limón, alcaparras, alcachofas, eucaliptos y capuchinas.

El chef Rodrigo de la Calle cree que aunque la Unión Europea no ha reconocido las flores como alimento, «las flores en un plato no son adornos», sino que las usa como condimento para dar ciertos matices.

La cocinera dice que las flores que se utilizan varían según las estaciones del año, como el romero en invierno y el calabacín en verano, aunque en primavera es cuando hay más variedad.

De la Calle explica que en general «las flores son algo muy sutil ”, y un elemento mínimamente invasivo, aunque hay algunos que lo son, como el ajo o el romero si se utilizan en grandes cantidades. Los que más le gustan al chef son el ajo, el romero, el jazmín, los calabacines, la antana y las caléndulas.

¿Qué aportan las flores?

Antonio Villarino Marín, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, destaca las vitaminas de ambos grupos A y B, los betacarotenos y sus derivados como los licopenos y componentes como los polifenoles o fitoquímicos, entre las propiedades factores nutricionales más importantes de las flores. Las rosas y los dientes de león son ricos en antioxidantes y las violetas contienen hierro.

El especialista dice que aunque tienen componentes nutricionales, no pueden considerarse una fuente principal de nutrición humana. En España las flores más utilizadas son rosas, violetas, diente de león, hibisco, jazmín, girasol y calabaza, pero desde el punto de vista nutricional no tienen una gran inferencia.

Sin embargo, hay algunas flores como el brócoli, la coliflor, el cebollino, las alcaparras, las margaritas o las bayas de saúco que se utilizan habitualmente y se introducen en la dieta habitual.

Algunos consejos

Ensalada Reucha con flores y peinetas.  Efesalud.com

Lavar frutas y verduras antes de comerlas es una precaución conocida por los consumidores; sin embargo, «con un producto como las flores, en ocasiones existe el riesgo de que no se pueda controlar», advierte el especialista.

Si bien las cantidades que se suelen tomar son pequeñas en comparación con las verduras, se recomienda que antes de su preparación se limpien y sequen adecuadamente o que se congelen o almacenen en un baño de aceite para evitar riesgos; Los aceites usados ​​se utilizan comúnmente, como el de oliva, soja y girasol, y al mismo tiempo realzan el sabor y agregan color.

Villarino explica que se suelen aplicar pesticidas en invernaderos que pueden resultar nocivos y si la flor ha sufrido algún tratamiento con fitoquímicos es posible que queden restos.

Por ello, el especialista recomienda que sean ecológicos y si optas por los que tienen una producción normal desde el punto de vista agrícola, debes tener cuidado en la preparación del plato. Sin embargo, si se conservan y manipulan bien, «no deberían causar ningún problema», explica.

El médico desaconseja llevar flores cuyo cultivo se desconoce y añadirlas directamente a la maceta porque si no están bien conservadas y se comen muy frescas pueden crear problemas.

De la calle señala que “cada flor tiene su propio tratamiento” y algunas variedades no permiten el lavado, por ejemplo las flores de romero que no se pueden poner en agua porque se oxidan.

Posibles riesgos

Las alergias son el factor más importante a prevenir. Villarino explica que es posible que una persona sufra de picazón o malestar después de ingerir las flores, que suele ser temporal, aunque afirma no tener ninguna infección alergénica registrada por comer flores.

Si planeas empezar a consumir flores con regularidad, «es mejor empezar a acostumbrarte gradualmente» y comer una pequeña cantidad. Esto se debe a que las flores tienen ciertas sustancias que son teóricamente inofensivas para los humanos y que tampoco están presentes en otros tipos de vegetales. puede tener ciertas características alérgicas.

Aunque se ha observado que algunas personas experimentan reacciones de hipersensibilidad o alergia al comer flores, no hay mucha alergia, concluye.

Desde tiempos ancestrales las flores han estado presentes en culturas culinarias de todo el mundo; ahora llenan de pequeños matices los platos más refrescantes de la alta cocina reafirmándose como un ingrediente que estimula vista, gusto y olfato

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