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Dieta mediterránea: en verano … ¡más que nunca!

Hola, un placer verte por aquí. Soy Emilia y hoy voy a hablar de Dieta mediterránea: en verano … ¡más que nunca!

Jueves 24.07.2014

Presidente, actualmente, de la Fundación para la Investigación Nutricional, Luis Serra Majem estaba al frente de la Fundación Dieta Mediterránea durante 18 años. Colabora con EFEsalud con un artículo sobre la importancia de esta dieta tradicional y saludable que los españoles estamos abandonando.

El investigador es catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad donde este año preside el III Congreso Mundial de Nutrición y Salud Pública del 9 al 12 de noviembre.

Dieta mediterránea: en verano … ¡más que nunca!

de Luis Serra Majem

El investigador en nutrición Luis Serra posa sentado en la mesa de su oficina con una estantería llena de libros, fotos y credenciales de conferencias de fondo.

Todos sabemos que Dieta mediterránea y probablemente todos sepamos que es patrimonio inmaterial de la humanidad. Sin embargo, ¿cuántos de nosotros lo hacemos con regularidad? Según las últimas estadísticas, menos de la mitad de los españoles tienen un nivel aceptable de adherencia a este patrón de alimentación saludable y muy apreciado en todo el mundo.

La dieta mediterránea es un modelo alimentario que se basa en la elaboración de platos tradicionales a base de alimentos mal procesados ​​y de producción local en la medida de lo posible, lo que minimiza el impacto ambiental de la dieta y optimiza el contenido de micronutrientes y sustancias bioactivas en la misma.

Estos alimentos son: aceite de oliva, frutas, ensaladas y verduras, cereales y legumbres, pescados y mariscos, carnes blancas, productos lácteos como yogur o queso, frutos secos, ajo y especias, miel y vino u otras bebidas. fermentado además, por supuesto, de las infusiones y el agua.

Gracias a un patrimonio cultural milenario, a partir de estos alimentos y sus formas de cultivo, recolección o producción se recrean multitud de platos que varían considerablemente de una región a otra y constituyen lo que conocemos como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Un patrimonio con múltiples beneficios para nuestra salud ampliamente reconocido y que sitúan a la dieta mediterránea como el modelo dietético más saludable del planeta.

A pesar de todo esto, los españoles estamos abandonando la dieta mediterránea. Y ahora, ya en pleno verano y de vacaciones o a punto de empezarlas, nos enfrentamos al reto y la oportunidad de intentar mejorar nuestros estilos de vida. ¿Es realmente un buen momento para reconciliarnos con nuestra dieta mediterránea? ¿Qué aspectos de nuestra dieta debemos controlar durante el verano?

El verano y las vacaciones son un momento óptimo para reconciliarnos con nuestra dieta mediterránea por varios motivos:

  1. En esta época del año la variedad de frutas y hortalizas es máxima, pudiendo preparar multitud de ensaladas y sopas frías. El libro de cocina de verano se multiplica y está lleno del color y la salud del mundo vegetal.
  2. También en esta época abundan los pescados y solemos ir al mar, lo que nos permite disfrutar de una mayor variedad de pescados y crustáceos.
  3. El contacto con el medio rural nos acerca a los usos tradicionales y productos típicos de la dieta mediterránea elaborados de forma artesanal.
  4. Tenemos más tiempo para comprar y cocinar en familia y para disfrutar del almuerzo y la cena al aire libre en un ambiente relajado. Recuerda lo que dijo Plutarco: «Nos sentamos a la mesa no solo para comer, sino para comer juntos».
  5. También podemos hacer más ejercicio en familia y mejorar un componente muy importante de nuestra salud, que es la forma física.
  6. A través de más tiempo libre dedicado a la lectura, podemos incrementar nuestros conocimientos y habilidades sobre la cocina y gastronomía mediterránea. Elegimos el libro adecuado.

¿Qué aspectos de nuestra dieta debemos controlar durante el verano?

  1. Tenga en cuenta que las altas temperaturas pueden conllevar un mayor riesgo de intoxicación alimentaria, especialmente en alimentos como mayonesa, salsas, pasteles y postres, que no pueden exponerse al calor.
  2. Incrementar el consumo de agua y líquidos en general, dado el mayor riesgo de deshidratación asociado al calor ambiental y al deporte. No esperamos tener sed para beber o consumir agua en manantiales que no cumplan con las garantías de potabilidad.
  3. No ingerir comidas muy copiosas y grasas y consumir frutas y verduras en abundancia, alimentos bajos en calorías, con mucha agua y muy saciantes.
  4. Descanse después de las comidas y deje un tiempo razonable para practicar deportes o saltar al agua.
  5. Supervisar el cumplimiento de las normas sanitarias de los productos adquiridos en mercados o puestos.
  6. No hagas dietas milagrosas sin supervisión médica por el riesgo que conllevan y convéncete de que la única dieta que funciona para bajar de peso a largo plazo es la cocina mediterránea ligeramente hipocalórica junto con el ejercicio. El resto es autoengaño.
  7. Tome medidas extremas si viajamos a países tropicales donde el riesgo de ingerir agua contaminada o contaminación de frutas procesadas y ensaladas es mucho mayor.

Los científicos españoles están realizando una investigación global sobre la dieta mediterránea y hemos ganado el reconocimiento mundial de este modelo cultural y alimentario saludable y sostenible. Algunos de nosotros hemos estado haciendo esto durante más de 30 años. Muchos otros más recientemente.

Ahora es necesario que no solo los científicos sino todos los españoles lideren las estadísticas internacionales de seguimiento de la dieta mediterránea y la actividad física, y con ello impulsaremos también las estadísticas de buena salud y calidad de vida. Y para iniciar este cambio, no hay mejor época que el verano y las vacaciones.

Todos sabemos qué es la dieta mediterránea y probablemente todos sabemos que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. ¿Sin embargo, cuántos la practicamos regularmente? Según las últimas estadísticas, menos de la mitad de los españoles tienen un nivel aceptable de seguimiento de este patrón alimentario tan saludable. Artículo del investigador y experto en nutrición Lluis Serra Majem

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