Directrices para la introduccion de la alimentacion complementaria del nino

Directrices para la introducción de la alimentación complementaria del niño

Hola, un placer verte por aquí. Te escribe Toñi y en el día de hoy voy a hablar de Directrices para la introducción de la alimentación complementaria del niño

Es por ello que ha publicado una guía que resume la evidencia científica disponible sobre la alimentación complementaria del bebé y que debe introducirse a los seis meses de edad ya que se recomienda mantener la lactancia materna exclusiva de forma precoz.

En el caso de los bebés no amamantados, no existe un consenso científico claro ya que se puede introducir entre los cuatro y los seis meses si el bebé muestra signos de estar listo.

Tampoco existe un consenso claro sobre los bebés prematuros (nacidos antes de la semana 37 de gestación), ya que son un grupo diverso con necesidades nutricionales especiales y necesitan ser individualizados.

¿Por qué esperar seis meses?

Para empezar a introducir alimentos distintos a la leche, es importante esperar hasta que el bebé tenga seis meses para que el organismo sea neurológico, renal, gastrointestinal e inmunológico maduro.

Según las orientaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP), “el bebé se considera listo cuando adquiere las habilidades psicomotoras que le permiten manipular y tragar los alimentos de forma segura”, lo que suele suceder alrededor de los seis meses.

fuente de alimentación adicional

El niño debe presentar:

  • Un interés activo en la comida.
  • Que ya no tiene el reflejo de extruir o expulsar alimentos no líquidos con la lengua
  • Poder tomar la comida con la mano y llevarla a la boca.
  • Mantener una postura sentada sostenida

Los riesgos de promover la nutrición complementaria

Se observó que la introducción de alimentos complementarios entre los 4 y 6 meses no trae beneficios y no presenta riesgo de infecciones, por tanto, la AEP, la recomendación es esperar a los seis meses y en cualquier caso nunca hacerlo antes de los cuatro meses.

Y si se hace antes del cuarto mes, existe la posibilidad a corto plazo de:

  • Asfixia
  • Aumento de gastroenteritis aguda e infecciones del tracto respiratorio superior
  • Interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc de la leche materna.
  • Reemplazo de alimentos a base de leche por otros alimentos menos nutritivos

Y a la larga, las consecuencias son mayores riesgos de:

Pero tampoco es recomendable no ofrecer alimentos distintos a la leche después de seis meses porque existen estos riesgos:

  • Deficiencias nutricionales, especialmente hierro y zinc.
  • Riesgo de alergias e intolerancias alimentarias
  • Peor aceptación de texturas y sabores
  • Mayor probabilidad de deterioro de las habilidades motoras orales

¿Qué alimentos puede comer el bebé?

La AEP ofrece una pauta general y recomienda especialmente alimentos ricos en hierro y zinc y hacerlo uno a uno, con intervalos de unos días, para respetar la tolerancia y aceptación y sin añadir sal, azúcar o edulcorantes.

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Frutas y vegetales

Introducir progresivamente la variedad de frutas y verduras en cada comida diaria y cambiar la forma de presentación (triturada, triturada, picada …)

Se recomienda evitar las verduras de hoja verde con alto contenido en nitratos, como acelgas o espinacas, durante el primer año de vida por el riesgo de metahemoglobinemia. En niños mayores hasta los 3 años se recomienda no alimentar más de una ración diaria.

Los jugos de frutas no ofrecen ningún beneficio nutricional sobre la fruta entera21. Su elevada ingesta puede contribuir a un aumento de peso inadecuado, en algunos casos sobrepeso y, en otros, escaso aumento de peso, sustituyendo el consumo de otros alimentos. También aumentan el riesgo de caries. Por tanto, recomendamos el consumo de fruta entera.

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Cereales

Preferiblemente cereales integrales, se pueden introducir en polvo disuelto en leche, añadidos a purés, en forma de arroz hervido y triturado, pan, pasta, quinua o avena. Se debe tener en cuenta la edad y madurez del niño.

Proteína

Alimentos como carnes rojas, pollo, pescado, mariscos, huevos y legumbres en la dieta diaria, especialmente los ricos en hierro.

Se pueden ofrecer en forma de puré, cocidos y desmenuzados o en pequeños trozos para los mayores.

La Guía de alimentación complementaria recomienda limitar el consumo de peces grandes como emperador, cazón o atún debido a la posibilidad de contaminantes como el metilmercurio.

Producto lácteo

La AEP cree que entre los 6 y los 12 meses, la leche materna sigue siendo el principal alimento y recomienda mantenerla a demanda. Si el bebé mayor de 6 meses se alimenta al menos de 4 a 5 tomas por día, no se necesitan otras fuentes de leche.

Puedes ofrecer yogur o quesos naturales a partir de los 9 meses y leche entera de vaca a partir de los 12 meses.

En el caso de lactantes que no son amamantados, se recomienda la fórmula de continuación a partir de los 6 meses.

Cuidado con la sal y los azúcares

Los riñones de los recién nacidos son demasiado inmaduros para soportar la sobrecarga de sal, por lo que este condimento no debe agregarse a la alimentación complementaria.

En cuanto al azúcar, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es necesario limitar los productos con alto contenido de azúcar, como bebidas comerciales, jugos o batidos, o postres azucarados.

En niños menores de dos años, varias sociedades científicas recomiendan evitar los azúcares añadidos y libres.

La alimentación complementaria significa ofrecer al bebé alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna y de una fórmula de leche infantil, siempre como suplemento y no como sustituto. La Asociación Española de Pediatría facilita estas recomendaciones para ampliar la dieta del lactante.

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