El verano es un mal companero para el entorno obesogenico

El verano es un mal compañero para el entorno obesogénico

Hola, un placer verte por aquí. Te habla Eva y esta vez te voy a hablar de El verano es un mal compañero para el entorno obesogénico

Villarino, Catedrático de Bioquímica y Catedrático de Nutrición de las Facultades de Enfermería y Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, colabora con EFEsalud con este artículo en el que reflexiona sobre el verano, las vacaciones y la relajación de los hábitos saludables, especialmente la alimentación.

Miembro de la Junta Directiva de la Federación de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética, también es tesorero de la Fundación Alimentos Saludables.

El verano es un mal compañero para el entorno obesogénico

de Antonio Villarino

Es realmente curioso que cuando nos acercamos al período estival llenamos nuestros pensamientos de buenas intenciones, desde el punto de vista de la salud. Digamos que haremos más deporte porque tenemos más tiempo libre y también que en nuestras vacaciones junto al mar o en la montaña haremos mucho ejercicio porque eso es lo que realmente nos gusta y no tenemos la oportunidad durante todo el año … Esto tiene adjunto un «combinaciones teóricas», para llevar una dieta más sana, más equilibrada, menos calórico y que nos ayudará a recuperar la forma de forma eficaz …

Antonio Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).  Foto cortesía

La realidad es totalmente diferente. Vivimos rodeados de algo que los científicos de la nutrición tenemos como uno de nuestros grandes enemigos, el ambiente obesogénico: Comidas agradables, muy apetecibles y ricas en calorías, acompañadas de bebidas (alcohólicas y no alcohólicas) que elevan los valores energéticos a límites insospechados. Como estamos de vacaciones y hace calor, aunque no seamos demasiado apetecibles … caemos en esas tentaciones que nos hacen comer más de lo habitual, porque no nos olvidamos que la carne está floja.

Necesitamos regular la actividad física, ya que en ocasiones partimos de esfuerzos deportivos excesivos e innecesarios y ponemos nuestro cuerpo en situaciones que pueden ser de riesgo, traspasando el umbral anaeróbico personal con mucha facilidad y con esfuerzos cardíacos sin sentido, sin olvidar ningún problema en los brazos, piernas, etc … Quién no conoce a alguien que acabó en urgencias del centro de salud municipal donde pasa el verano con un esguince, distensión … ¡o fractura! A esto hay que sumar el efecto «reequilibrante» del gasto energético que suele manifestarse en este momento con las siestas, que siendo placenteras y de evidente beneficio, estas últimas contrastan con la duración de la locura) sobre nuestro corazón roto.

Analicemos y reflexionemos sobre nuestra situación en estos tiempos, con respecto a este entorno multifactorial ya que, aunque hemos tocado los aspectos de la dieta y el ejercicio, durante las vacaciones y en nuestro entorno no suelen darse situaciones de muy elevado gasto energético. ….

Podemos adoptar un enfoque que puede ser muy obvio, ¡pero no menos efectivo!

Las vacaciones sirven para descansar el cuerpo y la mente y ambos se pueden conseguir con una relación contratación / gastos adecuada a nuestras necesidades. Debemos ser regulares, constantes, con un ejercicio eficaz, placentero que nos haga sentir bien física y emocionalmente … Los paseos por la playa, la escalada a montañas no muy altas, los circuitos ciclistas son una serie de actividades a costa de muy adecuadas

Luego está el tema de la comida, al que nos dedicamos más profundamente. Aplicamos nuestra educación nutricional a la rutina diaria en el horario laboral normal, pero esta etapa de verano también debe tener sus objetivos por alcanzar.

    EFE / Emilio Naranjo

Abandonemos el exceso de bebidas azucaradas, no es que no debas beber refrescos azucarados, sino si limitas tu consumo o aprovechas sus opciones bajas en calorías. En cuanto a las bebidas alcohólicas, recordamos que, además de otros efectos potencialmente nocivos, suelen ser muy ricas en calorías y algunas, que también tienen un alto contenido en dióxido de carbono, se ingieren en cantidades muy elevadas, por lo que traen consigo este problema relacionado. a la obesogénesis. Hagamos un comentario sobre el agua potable, que es lo que siempre recomendamos en cualquier época del año y obviamente más en verano.

No haremos ningún desarrollo alimentario en esta breve reseña, pero recuerde nuestro magnífico, saludable, imaginativo y equilibrado Dieta mediterránea que, ingerirlo en cantidades razonables, es el mejor método para el equilibrio alimentario.

Es muy fácil proponer una buena educación nutricional en verano que pueda combatir estos problemas que nos amenazan. Lo realmente complicado es respetarlo. En general, llevamos una vida demasiado estresada y con una mala alimentación. ¿Qué pensar de unos momentos de relajación, en los que dar rienda suelta a estos instintos calóricos y palatables?

Estemos convencidos de que los días de descanso veraniego hay que disfrutarlos, pero no es obligatorio comer, beber y dormir de forma casi compulsiva, pues al regresar de estos la sensación de frustración será muy grande. Y tenemos otros once largos meses para volver a caer en las garras de obesogénesis de verano.

Vivimos rodeados de algo que los científicos que nos dedicamos a la nutrición tenemos como uno de nuestros grandes enemigos, el ambiente obesogénico…Como estamos de vacaciones y hace calor, aunque no estemos demasiado apetentes, caemos en esas tentaciones que nos hacen ingerir más cantidad de la habitual, porque no olvidemos que la carne es débil. Artículo de Antonio Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA)

No te olvides compartir en tu Twitter y Facebook para ayudarnos a mantener este sitio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *