1604395209 ¿Es la dieta mediterranea igualmente sostenible en Estados Unidos

¿Es la dieta mediterránea igualmente sostenible en Estados Unidos?

Hola y mil gracias por leerme. Yo soy Raquel y hoy voy a hablar de ¿Es la dieta mediterránea igualmente sostenible en Estados Unidos?

Este es uno de los resultados preliminares de un estudio realizado por el Observatorio del Agua de la Fundación Botín, que es una extensión del informe “La huella hídrica de la dieta mediterránea frente a la dieta americana”, presentado el pasado mes de diciembre.

Ese informe luego concluyó que la dieta mediterránea es más sostenible que la dieta estadounidense, además de tener una menor huella hídrica (volumen de recursos de agua dulce necesarios para la producción de alimentos), específicamente 5.620 litros de agua por persona menos, lo que equivale a 22 tanques de agua consumidos.

EFE / ERIK S MENOS

Ahora, investigadores de la Fundación Botín van más allá y analizan cuál sería el requerimiento hídrico de una dieta mediterránea producida en Estados Unidos y cuál sería su equivalente estadounidense, el recomendado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

«Estamos invirtiendo el origen cultural de la dieta con el lugar donde se consume para ver qué tan importante es el origen y cómo se producen porque se tienen en cuenta diferentes factores como los aportes energéticos o la exportación de alimentos», explica Efesalud el subdirector del Observatorio del Agua, Alberto Garrido.

Por ejemplo, recordó otro estudio que su organismo realizó hace unos años sobre la huella hídrica del aceite de oliva, que se produce en la gran mayoría de provincias españolas, y que encontró que en algunos lugares la eficiencia era más alto que otros.

Los beneficios ambientales

Los estudios han confirmado que la dieta mediterránea es más sostenible al incluir menos carne de res que la dieta estadounidense, entre otros factores. Este tipo de carne es la más ineficaz de todas las carnes en términos de huella hídrica.

“También utilizamos más grasas vegetales, como el aceite de oliva, y menos grasas animales como la mantequilla. Además, las proteínas del pescado son importantes y la agricultura está muy diversificada gracias a la explotación de productos de temporada, que aportan mucho equilibrio durante todo el año ”, explica el catedrático de Economía Agraria de la Universidad Politécnica de Madrid.

Menos proteínas de ternera y más de pescado, cerdo y pollo, además de productos de temporada (frutas, verduras, hortalizas) y aceite de oliva. Comer sano contribuye a mejorar la salud del planeta, especialmente en la gestión de sus recursos hídricos.

Combo compuesto por cuatro fotografías de diferentes alimentos típicos de la dieta mediterránea: frutas, legumbres, pescado y aceite de oliva

Detener el cambio climático

El consumo de una dieta mediterránea puede ayudar a frenar el cambio climático, «aunque de forma más indirecta, la clave está en aprovechar los productos de temporada y de canal corto, es la gran ventaja que tenemos en el Mediterráneo, que tenemos muchos productos muy cerca y la mejor manera es basar la dieta en menos rumiantes (vacas y ovejas) y en más frutas, verduras y verduras frescas ”, señala la investigadora.

“Si no dependemos de la producción de otro hemisferio que requiera transporte – añade – adaptar la dieta mediterránea a la temporada ahorra muchos recursos y por tanto energía y por tanto emisiones. Y en cuanto a los animales, los rumiantes generalmente emiten más gases de efecto invernadero que los cerdos y las gallinas. Si escapáramos de estas producciones, ayudaría a frenar el cambio climático ”.

La huella hídrica de la dieta mediterránea

El informe «Huella hídrica de la dieta mediterránea frente a la dieta americana», presentado el pasado mes de diciembre, tiene como objetivo concienciar a la sociedad sobre los hábitos alimentarios para contribuir a un cambio de actitud que permita reducir el desperdicio de alimentos y tener en cuenta la se nota que la alimentación es uno de los grandes retos medioambientales ya que la agricultura es el sector que más agua y suelo requiere.

Los investigadores analizaron más de cien alimentos diferentes, incluida una semana del menú de invierno y una semana del menú de verano para cada una de las dietas, y concluyeron que el aceite de oliva es el que más contribuye a la huella hídrica total de la dieta. . Mediterránea (casi un 21%), mientras que la ternera (14%) es la que mayor consumo de agua supone en los americanos.

En el estudio, la huella hídrica total de las dietas se calculó sumando los datos de la huella hídrica verde (agua de lluvia consumida por plantas o especies cultivadas en condiciones de lluvia), la huella hídrica azul (volumen de agua superficial y subterránea consumida en el producción de un activo) y la huella hídrica gris (volumen de agua dulce necesario para asimilar la carga de contaminantes y permitir que los productos alcancen los estándares de calidad establecidos por la normativa ambiental).

En términos de consumo total de agua, medido como huella hídrica verde y azul, la dieta mediterránea requiere 4.150 litros adicionales de agua por persona por semana.

Fuente: Observatorio del Agua de la Fundación Botín.

Otras conclusiones

  • La dieta estadounidense es más contaminante en cuanto al nitrógeno aplicado en la agricultura, requiriendo 9.770 litros adicionales de agua per cápita (4.885 litros semanales) para su asimilación por el medio ambiente, mayoritariamente ligada a la producción de leguminosas.
  • El menú de verano de la dieta mediterránea a base de frutas y verduras de temporada es el de menor huella hídrica (35,6 m3 por persona y semana).
  • La huella hídrica verde es la base de ambas dietas, suponiendo un 75% en el caso del Mediterráneo y un 69% en el caso de los estadounidenses.
  • En la dieta mediterránea es el almuerzo, con casi el 50% del total, el que mayor influencia tiene en el consumo total de agua, mientras que en la dieta americana es la cena, con un 40%.
  • El producto más consumido según los hábitos mediterráneos, con una huella hídrica cercana al 10%, es el tomate; en el caso de la dieta americana se trata de leche parcialmente desnatada (16%).
  • Carne, pescado, huevos, legumbres y frutos secos son los factores que más influyen en la huella hídrica total en ambas dietas, con casi el 37% y el 39% del total en el Mediterráneo y América respectivamente.
  • En la dieta mediterránea, el grupo más consumido son las verduras con más del 27%, mientras que en la dieta estadounidense son los lácteos, con casi un 21%. Además, en el Mediterráneo, las verduras, junto con las frutas, representan alrededor del 47% del consumo total, mientras que en América representa alrededor del 35%.
Si consumimos dieta mediterránea en Estados Unidos es posible que no sea tan sostenible con el medioambiente que si la tomamos en los países del sur de Europa ya que su eficiencia depende de la procedencia de los productos y de cómo se obtienen. La demanda hídrica, una de las claves en el Día Mundial del Agua
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