¿Que pasa con las bacterias digestivas comes yogur

¿Qué pasa con las bacterias digestivas, comes yogur?

Hola, un placer verte por aquí. Soy Inma y en el día de hoy hablaremos de ¿Qué pasa con las bacterias digestivas, comes yogur?

Solo en España, alrededor tres millones de personas tienen diabetes tipo 2. La atención a esta patología representa entre el 6,3 y el 7,4 por ciento del presupuesto del Sistema Nacional de Salud. La hipertensión cuesta otros 3.600 millones de euros, 7.5 por ciento del costo de la atención médica. Suma y sigue.

En su día, los científicos biomédicos pensaban que la enfermedad provenía de la resistencia a insulina, una hormona que ayuda a convertir el azúcar de los alimentos en energía, eran enfermedades que dependían fundamentalmente del genoma humano, pero durante la última década su curiosidad vital los ha llevado a analizar la morfología y funciones de los microorganismos que viven en nuestro sistema digestivo.

Tanto es así que, por ejemplo, los investigadores del Instituto de Investigación Vall d’Hebron (VHIR) fisiología y fisiopatología digestiva lo descubrieron recientemente los pacientes con síndrome del intestino irritable con diarrea y los que alternan estreñimiento con diarrea tienen menor diversidad microbiana. A nivel mundial, se estima que el síndrome del intestino irritable afecta al 11% de la población.

Otro. Un grupo de científicos australianos descubrió esto Los alimentos probióticos ayudan a prevenir la muerte de los bebés prematuros debido a enfermedades intestinales..

Y otro el aparente éxito del trasplante de microbios extraídos de las heces de personas sanas otros fueron diagnosticados con colitis debido a bacterias Clostridium difficile, que mata a unas 15.000 cada año en los Estados Unidos. El trasplante resolvió el problema en casi todos los casos y los pacientes notaron una mejora notable en cuestión de horas.

Alimentar la microbiota con productos lácteos

El cuerpo humano alberga diez bacterias por cada célula, una población microbiana que tiene un peso muy significativo, hasta dos kilogramos desde el punto de vista físico. Y, tanto en salud como en enfermedad, cambiar la composición de la microbiota con el uso de probióticos o con trasplantes microbianos representa un nuevo paradigma en tratamientos no invasivos mejorar la calidad de vida de los pacientes o de la población en general.

En cada gramo de yogur, alimento que aporta una gran cantidad de vitamina B, viven más de 100 millones de bacterias que facilitan la absorción de grasas, mejoran la peor cara del estreñimiento o reducir los efectos secundarios de los antibióticos inevitables.

¿¿Y cómo nos ayudan los productos lácteos como el yogur? Tanto nosotros como la microbiota que vive dentro de nosotros y viceversa, en la prevención del síndrome metabólico, riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.

El profesor de nutrición Jordi Salas i Salvadó.

“Algunos estudios epidemiológicos, realizados con la participación de numerosos voluntarios analizados durante mucho tiempo, han demostrado que las personas que consumen yogur con frecuencia tienen un menor riesgo de desarrollar trastornos metabólicos, especialmente cardiovasculares, en comparación con las que ofrecen muy poco o ningún consumo”.

La nieta del descubridor de las propiedades del yogur se sienta a la mesa con queso búlgaro, mermelada y yogur.

El yogur contiene:

  • Proteína, que puede estar involucrado en el control del apetito, produciendo saciedad.
  • Péptidos pequeños, que tienen una acción contra la resistencia a la insulina y la disminución de la presión arterial.
  • Fútbol americano, que interfiere con la absorción de grasa de otros alimentos, aumentando su excreción, provocando que ésta se deposite menos o que la persona libere más grasa con el tiempo.

En conclusión, para el profesor Jordi Salas, «el yogur, junto con las bacterias probióticas que contiene, puede estimular positivamente la flora intestinal; algo que, sin duda, puede ayudar a reducir la resistencia a la insulina y, por tanto, a controlar el exceso de peso ”.

La incidencia de obesidad, diabetes y riesgo cardíaco se reduce significativamente, en cualquier caso, con una dieta sin platos elaborados y preparados, sin pastelería industrial o sin grasas trans, mientras que la dieta mediterránea debe convertirse en la clave para la salud intestinal.

Este artículo está basado en el curso de la UIMP «Microbiota y enfermedades crónicas relacionadas con la nutrición» que se impartió a principios de julio de 2015 en Santander durante la XVI Escuela de Nutrición «Francisco Grande Covián».

La leche fermentada por la acción de las bacterias del ácido láctico, como los lactobacillus o los lactococcus, “ayuda a disminuir el riesgo de padecer diabetes, a minorar los niveles de triglicéridos en sangre o a reducir el perímetro de la ‘barriguita’, evitando de paso el síndrome metabólico”, expone el profesor Jordi Salas i Salvadó, catedrático de Nutrición de la tarraconense Universidad Rovira i Virgili de Reus
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