Recomendaciones desde la base de la piramide nutricional

Recomendaciones desde la base de la pirámide nutricional

Hola y mil gracias por leerme. En el teclado Ana y hoy te voy a hablar de Recomendaciones desde la base de la pirámide nutricional

Lunes 18.02.2019

Laura González, Jefa de Salud y Nutrición de Nestlé, comienza a desarrollar la Pirámide de Nutrición.

Una dieta saludable debe integrarse en un estilo de vida que le permita a nuestro cuerpo alcanzar niveles más altos de salud. El consumo de alimentos acorde a nuestras necesidades y su preparación culinaria, la recuperación de recetas tradicionales y una adecuada hidratación son aspectos que junto a un estilo de vida activo libre de hábitos tóxicos y en un marco de equilibrio emocional son fundamentales para nuestra salud, expone Laura.

Lleva un estilo de vida activo

Un estilo de vida con actividad física diaria, siempre adaptado a las capacidades de cada persona, para preservar y recuperar la salud. Recomendamos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada, como caminar, o subir escaleras, combinándolo con una actividad de mayor intensidad en algunas ocasiones como correr, hacer senderismo, deportes como natación, tenis, ciclismo, patinaje …

La nutricionista de «El Bisturí» también apunta a evitar las actividades sedentarias en el tiempo libre por un límite máximo de dos horas: dos horas máximo para ver la televisión, quedarse en el sofá …

La práctica regular de actividades, así como los ejercicios de meditación, relajación y estiramiento contribuyen al equilibrio emocional, junto con un descanso adecuado.

Equilibrio emocional

Laura González destaca que tener una actitud positiva y disfrutar conscientemente de las cosas que nos gustan ayuda a mejorar la calidad de vida y la salud.

El estado emocional está asociado con la salud del cuerpo por lo que el estrés o la ansiedad pueden afectar la presión arterial, el cansancio, la apatía, la calidad del sueño, la digestión e incluso el sistema inmunológico, continúa.

Las situaciones de desequilibrio emocional pueden llevar a un mayor riesgo de ingesta inadecuada de alimentos, ya sea por deficiencia, exceso o elección inadecuada de alimentos menos nutritivos, así como al abandono de hábitos saludables, como la práctica de actividad física o el uso de otras toxinas como el tabaquismo o el abuso de alcohol.

Las situaciones estresantes o ansiosas pueden hacer que aumente la ingesta general de alimentos, especialmente los alimentos no deseados.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de balance energético?

Nos referimos a la cantidad de energía que ingerimos y que debe equilibrarse con lo que nuestro organismo necesita para su óptimo funcionamiento y el desarrollo de las actividades diarias. El gasto y uso de energía es un sistema muy complejo en el que influyen muchos factores: el sistema endocrino, el metabolismo de la persona, la actividad física, la presencia de enfermedades, el tipo de alimentos que ingerimos, responde Laura González a coordinador y presentador de «El Bisturí», Henar Fernández.

Sus fundamentos pueden ayudar a comprender que cuando las energías ingeridas y consumidas están en equilibrio, el balance energético será cero. Si en cambio comemos más de lo que gastamos, el balance energético será positivo y en esta situación ganaremos peso.

Por otro lado, si consume regularmente menos energía de la que gasta, el balance energético será negativo. En esta situación, lo que sucede es que para seguir funcionando normalmente, el cuerpo utilizará sus reservas de grasa y músculo para obtener la energía que le falta. Esto puede provocar una pérdida de peso.

alimentación saludable

Qué saber sobre hidratación

En la base de la pirámide también está la recomendación de beber agua. La ingesta adecuada de agua en condiciones normales de temperatura y humedad es de aproximadamente dos a dos litros y medio para mujeres y hombres respectivamente, informa la nutricionista.

El requerimiento habitual de agua depende de muchos factores, como la actividad física diaria que realiza la persona, la temperatura, la humedad del ambiente, el tipo de dieta … Lógicamente, en situaciones en las que la persona realiza una actividad física extenuante, el requerimiento de agua aumenta. La recomendación general es beber agua con todas las comidas e incluso entre comidas, especialmente cuando se tiene sed.

OUn adulto sano con una actividad física ligera no necesita beber agua sin tener sed. El caso específico de los bebés, niños y ancianos, considerados grupos vulnerables, por lo que habrá que tomar más precauciones para tener una adecuada hidratación y ofrecer agua con frecuencia, señala Laura González.

Recientemente se ha incorporado a la pirámide nutricional una base que orienta sobre hábitos de vida saludable. Estas pautas, sumadas al seguimiento de las recomendación sobre alimentación de las franjas superiores, tienen como objetivo que llevemos una vida plenamente sana

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